Crónica con sabor a “Vinotinto”

Acceso Total 29 estuvo con los fans, conversó con el seleccionador de Venezuela y compartió con los jugadores en el amistoso entre la Vinotinto y Honduras, celebrado este viernes 31 de mayo.
Disfruta los detalles:
La cita era en el estadio Lockhart de Ft. Lauderdale a las 9:oo pm, pero como todo evento organizado, se informó que las puertas estarían abiertas media hora antes de lo previsto. Basándonos en esto (olvidándonos de que el juego sería 100% latino), llegamos puntuales y nos encontramos una cola de carros y un pequeño desastre que no tenía nada que envidiarle a los que se viven en Puerto La Cruz y probablemente en Tegucigalpa cuando hay un partido.

Llegando y llorando..
Pasamos la aventura de la puerta (y el parking), y nos dimos cuenta de que el 95% del estadio estaba repleto de franelas blancas y azules, mientras que sólo una pequeña parte de los fanáticos (regada por todas las gradas) llevaba el tricolor venezolano en el pecho. Teníamos una misión; reclutar la mayor cantidad de gente posible -trabajo que realizó muy bien David Rincones-, y formar “la Barra Brava” como la llama Xavi, y hacernos sentir para darle ánimo al equipo.Comenzó el partido y para desgracia de los “Vinotintos”, Honduras abrió el marcador en el primer minuto con un gol de Sergio Mendoza, quien recibió un pase y remató desde la derecha. Las caras de decepción no se hicieron esperar en el público, pero que como buenos venezolanos, hicieron de todo un chiste y hasta le cambiaron la nacionalidad a su presidente.
Le robaron el acta de nacimiento
¡Chávez ´es hondureño, Chávez ´es hondureño!, era el canto que escogió la “barra” para minimizar el primer gol del encuentro y hacerle porras a la selección, la cual no se veía muy cómoda en la cancha por la falta de compenetración y además el mal estado del campo.Así, siendo aún mayoría, sin el mismo ímpetu los fans hondureños replicaban: ¿Hondureño?, nooo!, prefiero perder!; creando una fiesta de “toma y dame” que en algunos momentos se caldeó y hasta botellas (gracias a Dios por ser de plástico) volaron por las gradas.Pasados los minutos, Honduras tuvo varias oportunidades de marcar nuevamente -en su mayoría por la pérdida de balones por parte de los venezolanos y el descuido en el centro-, pero todo se quedó en pequeños “susticos”, pues el combinado centroamericano no pudo concretar.
Franelas mojadas
Entre el calor, los gritos y la emoción, el cielo comenzó a regar el estadio. Las banderas del público y los tacos de los jugadores se llenaban de lluvia, haciendo los cánticos aún más poderosos, y de las gradas, un lugar más peligroso.La noche bañada alcanzó los 78 minutos del partido y con un penalti cantado por una falta sobre el tobillo de Giancarlo Maldonado, la esperanza de los venezolanos cobró vida y “El Matador” cumplió, dejando el juego a iguales.
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